Julio 24, 2024

Joaquín Lavín, el “tío ” simpático y regalador

En todas las familias existe un tío pesado que siempre està bromeando con chistes de mal gusto, (el personaje de Julio comienza en  julio, que lleva al adolescente a casas de tolerancia…), pero también una clase de tío, como el ñoño, que hace todo lo que al niño le gusta.

 

 

En la Comuna de Las Condes “ N0 hay  rotos” gracias al abuelito de Camila Flores – la diputada “estrella” de Renovación Nacional – que los expulsó inmisericordemente a los pocos pobladores que quedaban en la comuna, y hoy sólo hay empleadas – las asesoras de hogar que, generalmente, llegan en auto y cobran por sus servicios sumas desorbitantes -, maestros de brocha, muy calificados, además de carabineros con muy buena pronunciación de la lengua y que respetan a los moradores y no se relacionan con “chinas mapuches” – como antaño -.

 

En la década de los 80 Claudio Vásquez y yo escribimos el libro Desafío de la soberanía popular, pues añorábamos la democracia perdida el 11 de Septiembre de 1973.  Sabemos que el sufragio universal fue una lenta conquista histórica, y que hasta 1948 pudiera votar la otra  mitad del universo electoral, las mujeres, y en 1971 los analfabetos y los mayores de 18 años.  Podríamos darnos por satisfechos, sólo faltaba que votaran los mayores de 16 años para que el sufragio fuera completo.

 

Hoy me doy cuente que estaba equivocado completamente, pues el sufragio sólo sirve para elegir un representante, cuyo deber es engañarte con un programa de gobierno que nunca va a llevarse a cabo, y visitarte de vez en cuando para hacerle cariños a la guagua que lloran a mares al ver tipos ten fresco. Como han pasado cuatro años ese bebé ahora se ha convertido en un niño contestatario, y como hay diputados vitalicios – ya llevan más de 25 años – la guagua de antaño que ensució su pantalón, hoy a veces vota por tìo diputado y, en otras, se une a las manifestaciones con la consigna de “que se vayan todos” y, por lógica, se abstienen de concurrir a las urnas.

 

Desde el cuentista político irlandés Edmund Burke  hacia adelante el representante no tiene la obligación de rendir cuenta a su representado, cuya única facultad es no reelegirlo para un próximo período, que es lo que se denomina “democracia representativa”, basada en dos principios que existen en las ideas y en las buenas intenciones, pero que se aplican poco y para unos pocos. El estado de derecho – igualdad ante la ley y el ejercicio de la soberanía popular cada cuatro años -.

 

En resumen lo único que nos resta – lo sabemos en carne viva – es que la democracia es siempre mejor que la dictadura, que el autoritarismo es menos malo que el totalitarismo, que los regímenes más asesinos, por ejemplo en el de Stalin se  dictó la Constitución más avanzada y progresista hasta ahora, y que Hitler llegó al poder por medio de una elección basada en la Constitución de Weimar , y Mussolini, por fanfarrón, impuesto por el imbécil rey Víctor Manuel.

 

Si fuéramos más estrictos en ciencia política tendríamos que convenir que en las democracias electorales seleccionamos entre dos oligarquías – como diría el politólogo Schunspeter – o bien, el reinado de los representantes de los oligopolios – la democracia bancaria -, pues en este caso, las divisiones entre regímenes políticos de Platón o Aristóteles hoy carecen de sentido: democracia y aristocracia en el mundo actual sólo se diferencian en que en la primera los cargos eran sorteados, mientras que en la segunda, los aristócratas son elegidos, (vaya a encontrar Ud. Un obrero en el parlamento, menos en la primera magistratura; al menos en Chile no ha habido ninguno).

 

No faltará quien me recuerde que, en alguna ocasión, hubo seis diputados mapuches y dos o tres obreros en cada legislatura – eran tipógrafos y bastante doctos, es decir, aristócratas del intelecto; ahora hay maestro de la construcción, ahora muy callado por temor a ser pasado al tribunal de ética –.

 

El general bien amado de  Camila Flores no tuvo necesidad de instalar un muro – como el de Berlín o el que pretende Trump en la frontera con México – para separar geográficamente a los rotos de los caballeros: a los “rotos” los llevó a La Bandera y La Pintana, a los peruanos, a la Plaza de Armas, a los haitianos a la Estación Central… -.

 

Los caballeros, los más ricos, a Lo Barnechea y Vitacura, los menos millonarios a Providencia y Las Condes, y algunos amigos Castillo (“Ladrillo”) Velasco, a La Reina.

 

Las Condes y Providencia se han convertido en un paraíso terrenal: tienen sendos teatros municipales – le hacen competencia al Teatro Municipal de Santiago y con menos olor a viejo -; además, tiene cinco o seis consultorios en los cuales se atienden, generalmente, las asesoras de hogar – los patrones pertenecen a una de las Isapres y acuden a las Clínicas  Alemana y Las Condes, esta última propiedad del Presidente de la República -.

 

Como es lógico, las municipalidades de “caballeros” son las más ricas de Chile y siempre tendrán alcaldes de derecha o bien, democratacristianos por van por la misma senda. Si ser demócrata consiste en estar de acuerdo con sus electores y preocuparse por su bienestar y felicidad, Joaquín Lavín es, de lejos, el más demócrata de los ciudadanos, y como sigue siendo muy cositero, se preocupa de todos los detalles y problemas de su comuna; por ejemplo, en los edificios instaló una alarma para que en el menor tiempo posible lleguen, muy apuestos, los guardias municipales.

 

El alcalde Joaquín Lavín es muy moderno: adquirió varios drones con el fin de que ningún caco se salvara de la mirada del altísimo tecnológico; hoy, el último día del año, al prender la televisión aparece la sonriente cara de manzanita del alcalde Lavín, cuya voz se hace cada día más parecida a la del cura Ibáñez, asegurándonos que hacia las 12:00 horas tendremos un festival de fuegos artificiales tan bueno como el de Viña del Mar.

 

Al Alcalde Lavín no se le escapa ningún detalle: como en Las Condes los dichos de la religión, transmitida por12 pescadores judíos – decía Voltaire – “amaos los unos a los otros”, ahora abarca “amar y cuidar a tu perro igual que tì mismo”, (para congraciarme con los animalistas debo decir que me gustan los animales domésticos, salvo mi fobia con los plumíferos, especialmente con las palomas que, parece, son comunistas, pues una de ellas permaneció sobre el hombro de Fidel Castro, durante su primer discurso en La Habana).

                

 

Joaquín Lavín es tan amante de los animales como San Francisco de Asís, (a lo mejor, se comunica con el pajarito de Jaime Guzmán, tal como cree Nicolás Maduro que lo hace con Hugo Chávez).

 

La libertad no puede existir sin igualdad y como la democracia es “un asunto de ángeles”, como diría Rousseau, sólo tenemos que conformarnos con la aristocracia – o si quieren, la plutocracia – y nadie mejor modelo de representante que Joaquín Lavín, pues se identifica perfectamente con los ricos que lo han elegido, pero lo único malo para sus incondicionales seguidores es que a veces se le ocurre mezclar a los rotos con los caballeros, el caso de la Rotonda Atenas, sin embargo, Joaquín Lavín sigue siendo el tío bueno, muy pío y consecuente seguidor del pobre de Nazaret, Jesús, tan manipulado por los ricos.

 

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

31/12/2018

                              

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