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Al cumplirse ayer jueves 14 de noviembre un año del asesinato del weichafe Camilo Catrillanca a manos de funcionarios policiales del GOPE de Carabineros, el Congreso Nacional nuevamente amaneció completamente aislado  y resguardado por un alto contingente de fuerzas represivas, pese a que la movilización en homenaje al guerrero mapuche estaba fijada para las 17 horas.

La profusión de informaciones que circula tanto por las redes sociales como por los medios de prensa y comunicación tradicionales sobre la rebelión popular y ciudadana, es abrumadora y agobiante. Especialmente, para las y los ciudadanos que buscan tener cierta claridad de lo que está aconteciendo. Poseer mucha información no implica estar mejor informado o tener una mejor comprensión del proceso social y político en desarrollo. Es vital distinguir lo sustantivo de lo superficial. De los análisis serios y profundos de aquellos que solo son “rellenos” en los espacios informativos de la televisión, de las radios o de la prensa escrita. Sobre todo, también, necesario depurar y refinar las redes sociales de la gigantesca y masiva circulación de noticias falsas, memes e información “basura”, que se reitera al infinito. Se hace inevitable, por algunas horas, apagar y desconectarse de todo para poder reflexionar. Se requiere silencio para poder pensar con tranquilidad y sin desazón.

 

Los medios de comunicación tradicionales, como parte esencial del poder de las elites, juegan un papel fundamental para entregar los mensajes e ideas que las clases dominantes quieren hacer llegar a la población. Durante los primeros días de la rebelión popular centraron su bombardeo mediático en los saqueos y destrucciones, y en medio de esta desenfrenada búsqueda de infundir miedo para atemorizar a los millones de chilenas y chilenos que protestaban para que se desmovilizaran, también se le filtraron videos filmados por los propios protagonistas, en donde quedaba de manifiesto la brutalidad e irracionalidad de la represión desatada, lo que, por el contrario al efecto deseado, provocó la indignación y aumentó la rebeldía del pueblo en las calles.

 

Las manifestaciones de millones de chilenos que protestaron contra el modelo  impuesto por la dictadura cívico militar mostraron claramente su rechazo a la manipulación y el despotismo comunicacional, fiel reflejo del neoliberalismo impuesto a balas.

 

 

Ante los graves hechos ocurridos en los últimos días y la cuestionada orientación informativa de los canales de televisión, el Colegio de Periodistas de Chile, insta a los medios de comunicación a otorgar al país una cobertura periodística por la paz.

 

Esta es la declaración:

 



No estamos en guerra. Como ello es indesmentible, no podemos crear ambientes de beligerancia con  información que en nada contribuyen para dar tranquilidad a la ciudadanía.



No podemos ser parte del intento de justificar la presencia de militares en las calles, con la indebida decisión de decretar Estado de Emergencia por parte del Gobierno, sin un análisis cívico acorde a una sociedad democrática y a un Estado de Derecho. No podemos negar ni ignorar la importancia de las comunicaciones, sobretodo en el escenario como el que estamos viviendo.



Dada la situaciónes de riesgo para nuestros colegas, los medios deben además velar por la integridad física de sus periodistas, camarógrafos y fotógrafos.



Reiteramos que la situación que enfrentamos hoy es suficientemente grave como para desde la prensa se vaya en el sentido contrario al rol que debemos cumplir, como medios de comunicación y periodistas.


Hacemos un llamado a editores, directores/as de medios, a nuestros/as colegas periodistas para que su trabajo aporte a que la ciudadanía tenga la tranquilidad, que lo que se les informa sea fidedigno y así puedan analizar las reales causas sociales, económicas y culturales que explican el descontento social.



Con 63 años de historia, el Colegio de Periodistas de Chile, ante este conflicto social, estará más vigilante que nunca, para que de está forma se respete la ética periodística y los derechos humanos.

Por el derecho a vivir en paz, promovamos una cobertura por la paz.

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