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Casi tres décadas duró la agonía del Partido Socialista de Chile Destacado

En la imagen, senadores del PS En la imagen, senadores del PS

Con esta columna, me  sumo a los comentarios de diversos analistas sobre la grave situación por la que estaría pasando el Partido Socialista de Chile. Digo estaría, pues desde hace ya mucho rato que ese partido había iniciado su agonía (exactamente cuatro décadas al día de hoy).

 

 

En un artículo titulado “Chile, del golpe de Estado fascista de 1973, al golpe de Estado blando de 1989”, publicado en Clarín con fecha 8 de noviembre de 2017, explico la responsabilidad que tuvo (tiene) el PS en la consolidación del régimen neoliberal y su afianzamiento, después del Golpe Blando del 30 de julio de 1989. (Plebiscito en que se aprobaron 54 reformas ya consensuadas).  

 

Reproduzco el párrafo de esa columna referido, justamente, al papel del Partido Socialista en la llamada “transición a la democracia”:

 

 

“La verdadera transición, y no precisamente hacia la democracia, sino a un consenso que permitiera llegar hasta donde estamos el día de hoy, se inició mucho antes. Podríamos establecer abril de 1979,  fecha en que se divide el Partido Socialista de Chile, el inicio de la transición política y, especialmente, a partir de los primeros años de la década siguiente, con la “renovación ideológica” de una parte del socialismo.  Gracias al financiamiento de los Partidos Socialistas de Europa (de orientación socialdemócrata)  a través de una variada gama de ONGs, esta fracción logró, desde una posición  de poder dentro del PS, que la unidad se produjera en 1989, en torno a esa concepción renovada del partido. Esto provocó que muchos antiguos cuadros, renunciaran  a la militancia”. Hasta aquí el párrafo de marras.

 

La posición ideológica del socialismo renovado, se fue reflejando en el accionar cotidiano de sus dirigentes, además de sus militantes con responsabilidades tanto en los cargos de gobierno, así como entre los parlamentarios que llegaron al Congreso a partir del término de la dictadura. Esta actitud se fue profundizando en el devenir del proceso llamado “transición”. Los principios que dieron fuerza a la génesis del Partido Socialista de Chile el 19 de abril de 1933, fueron ignorados en aras de los consensos a los que se había comprometido su dirección, después de los ignominiosos acuerdos de la élite política con la dictadura. 

 

¿Es de extrañarse, entonces, la debacle en la que se encuentra en la actualidad la tienda de la calle París? ¿Por qué la expectación que ha causado, incluso en algunos analistas políticos? Para este servidor, ex militante (ingresé al PS en abril de 1966), no fue ninguna sorpresa, pues había dado por muerto a ese partido (por lo menos en su esencia) en agosto de 2008. Esta acta de defunción, quedó plasmada en un artículo titulado Tiro de gracia”, publicado en Clarín con fecha 14 de agosto de 2008. Me permito reproducirlo en extenso. Estimado lector, le solicito poner especial atención en el último párrafo: ¿premonitorio?    

 

 

 

TIRO DE GRACIA                                                                       

 

Hugo Murialdo

 

 

De acuerdo al diccionario, “tiro de gracia” es el que se usa para rematar al que está gravemente herido. Pues bien, el otrora glorioso Partido Socialista de Chile, ha recibido el tiro de gracia que le hacía tanta falta para ser declarado, ahora sí, oficialmente fallecido. Le costó a su presidente, senador Camilo Escalona lograr tan anhelada hazaña, pero sus denodados esfuerzos y el singular entusiasmo con que llevó a cabo su empeño, al final, dieron su frutos.

 

Mientras en el Palacio Escorial se lleva a cabo el curso “El pensamiento vivo de  Allende, actualidad y perspectivas”, patrocinado por la Universidad Complutense de Madrid, y el diario La Jornada, de México,  paralelo a su inauguración, el secretario del Partido Socialista de Chile, juraba como diputado de la República en reemplazo del fallecido  Presidente de la Cámara.

 

Días antes de su fallecimiento, Juan Bustos había sido visitado en la clínica donde se encontraba internado, por numerosas personalidades de todos lo sectores políticos, quienes manifestaron elogiosos comentarios sobre su persona. El día del sepelio, la Presidenta Bachelet reiteró que “ojalá hubieran muchos Juan Bustos”. Entonces para rendirle un postrero homenaje a tan insigne chileno, se nombra a dedo a  uno de los más oscuros personajes del Partido. Y en este nombramiento, qué duda cabe, participa, ¿o tal vez instruye?, directamente la militante más destacada (por el cargo que ocupa actualmente),  constituyéndose en cómplice (tal vez la que facilitó el arma), para el tiro de gracia.

 

La Presidenta de la República necesita seguir teniendo, cada vez con mayor urgencia, un Partido rastrero con el objeto que sus parlamentarios voten a favor cuanto  proyecto de ley se les pase por delante, aunque éstos vayan en total contradicción con las necesidades del pueblo que la eligió. En un artículo anterior yo denunciaba que la Presidenta Bachelet exigía lealtad a los parlamentarios socialistas, sin embargo, ella los había denigrado convirtiéndolos en expertos en genuflexión.

 

Para rematar al muertito, el señor Escalona, nuevamente con la instrucción de la señora Presidenta de la República, ahora sí, sin ninguna duda, impide a toda costa, la elección del diputado Aguiló para presidir la Cámara de Diputados. ¿Cómo se le podía ocurrir al Honorable,  tamaña acción de democracia?

 

Conciudadanos (si aún podemos seguir llamándonos así), El Partido Socialista de Chile ha sido declarado oficialmente muerto. Los parlamentarios que realmente son socialistas de alma y cuerpo, y que ya se muestran cansados de seguir soportando los dolores cervicales, deben empezar a pensar en crear un nuevo referente político, el Partido Socialista Salvador Allende, pues el partido del cual él se sentía tan orgulloso, (“todo lo que soy se lo debo a mi partido”), ya no existe, ha sido vilmente asesinado por aquellos que creyeron que podían usarlo en beneficio propio sin que los militantes se lo demandaran algún día. Ojalá que el nacimiento de esta nueva tienda sea “más temprano que tarde”. Mientas tanto, negar su voto a toda iniciativa o proyecto de ley que no vaya en directo beneficio de los más desposeídos, empezando por el engendro llamado LEGE.

 

 

Para terminar, y parafraseando a la vieja dama de la obra de Dürrenmatt:  

 

Pinochet hizo de Chile un prostíbulo, y la Concertación (especialmente la dirigencia del PS) ha venido haciendo todos los méritos necesarios para convertirse en su mejor regenta.

 

 

 

 

 

  

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