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¡Veinte mil millones es mucha plata!

By Sergio Arancibia Diciembre 01, 2019 725 1 comentario

El Banco Central de Chile ha decidido inyectar una cantidad de hasta 20 mil millones de dólares a la economía nacional, con el objeto de hacer bajar el precio de dicha divisa y restarle volatilidad a la misma. Eso es muchísima plata. Por un lado, es más del 40 % del total de las reservas internacionales del BCC, que a fines de octubre ascendían a 48 mil millones de dólares. Por otro lado, el total de los billetes y monedas en circulación en el país alcanzan a casi 12.869 mil millones de pesos, cantidad que si se destinara integra a la compra de dólares al precio de mercado – 800 pesos por dólar, más o menos – alcanzaría para comprar 16 mil millones de dólares. Es decir, no hay billetes y monedas suficientes en el país como para comprar la cantidad de dólares que el BCC lanzará al mercado. Y si esa hipotética e irreal situación fuera posible, el mercado se quedaría absolutamente sin billetes y monedas nominadas en pesos, lo cual impediría hacer las transacciones habituales en la vida económica cotidiana del país. Pero todo indica que el BCC no se quedará sin una parte importante de sus reservas, ni los chilenos tendrán que volver a la época del trueque. La decisión del BCC no se podrá poner íntegramente en práctica, pero sin embargo tiene una alta importancia en términos de las subjetividades que tienen tanta importancia en el mercado cambiario.

 

Se está dando, por un lado, al mercado, una señal clara de que el BCC no dejara subir en forma ilimitada el precio del dólar en el mercado cambiario. Los agentes económicos que quieran comprar dólares hoy para venderlos la próxima semana, pensando en que el precio del dólar ha entrado en un espiral de crecimiento, se quedarán con los crespos hechos, pues la medida del BCC tendrá necesariamente un impacto a la baja en el precio del dólar a partir del a partir del lunes 2 de diciembre. Es decir, se pone coto a los especuladores que quieren sacar ganancias de una eventual situación sostenida de crecimiento del dólar.

 

En segundo lugar, se desestimula a todos los que piensan que a este país se lo llevó el diablo, y que hay que salvarse como se pueda. Los que vean con dramatismo la situación política y económica y quieran salvar sus ahorros y sus valores convirtiéndolos en dólares cuanto antes, reciben un mensaje de que el mercado está tranquilo, y que esa operación de cambio se puede hacer por igual - e incluso en mejores términos - la próxima semana o el próximo mes, pues el precio de la divisa se visualiza a la baja, o por lo tanto esas compras nerviosas se verían parcialmente desestimuladas.

 

Por último, en una mención no exhaustiva, la inyección de dólares al mercado y la consiguiente baja en la cotización del dólar impide que los agentes económicos productores de bienes transables se vean tentados a subir el precio interno de las mercancías que venden, argumentando que el costo de las mismas ha subido. En otras palabras, se trata de una medida de carácter anti inflacionario.

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