
“La Bodeguita”: de la tierra que cuidamos a la mesa que veneramos
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Caminar por Alonso de Córdova en Vitacura es un privilegio que permite valorar la importancia de espacios urbanos acogedores. En esta misma calle y sus alrededores encontramos la posibilidad para darnos un festín sibarita, por la comida son varias las alternativas, sin embargo si sumamos a las expectativas el consumo del vino éstas se van acotando. “La Bodeguita” satisface ambas necesidades culinarias arraigadas en nuestra cultura, cumpliendo esa buena práctica por darnos una experiencia que podemos llamar de la huerta a la mesa y de la viña a la mesa.
La “Bodeguita” ya tiene siete años de existencia en este barrio y cuenta con un reconocimiento a la calidad de su comida y de sus vinos. Es uno de esos referentes que ya se han ido convirtiendo a la categoría de “notables” dado a la experiencia gastronómica que ha creado con la satisfacción de altos estándares internacionales. La comida de inspiración española es un clásico de nuestra cocina mestiza que, sin embargo, se ha visto desafiada por las tendencias más contemporáneas abiertas a otras manifestaciones más novedosas que van cautivando gustos masivos en esta sociedad. Este conocido restaurante equilibra la herencia con la novedad en las preparaciones de sus comidas de la mano del chef Patricio Rosas, la destacada hospitalidad de Carolina Simonetti junto a Kemrhy Vera Fernández y el profesionalismo de Nicolás Le Baux, equipo bien formado y que es complementado por el servicio de excelencia en las mesas por Rocío Gana, Valentina Escobar, América Bayamonte, entre otros.
La carta del restaurante integra un concepto de bar de tapas centrado en una variedad de productos locales con ensaladas que muestran su frescura y con alimentos de alta calidad. Destaco las preparaciones con pescados y mariscos, entre ellas truchas, congrios, gambas, pulpos, mejillones, jugosos cortes de carnes premium y otras alternativas como las mollejas, las cuales se pueden acompañar de variados vegetales en diversas preparaciones, entre ellas la paella. Para el tapeo hay varios platos para compartir como empanadas en una forma distinta a la empanada chilena, unas imperdibles bombitas de setas, tiraditos de pescados, hummus, y varios otros. Disfrutar de aperitivos, cócteles y bajativos en su barra es otra de sus posibilidades.
Referente a los vinos partamos teniendo en cuenta que Miguel Torres es una autoridad competente en este rubro a nivel mundial que vio en Chile una oportunidad para aportar en el mercado nacional. En este espacio es notoria la variedad de las etiquetas propias de la viña y también de varias otras viñas chilenas, españolas, italianas, francesas, portuguesas, húngaras, argentinas, uruguayas y usamericanas, consiguiendo representar varios de los valles más importante del mundo. Hay opción de al menos 25 tipos de vinos que se pueden pedir por copa, entre ellos el ícono Manso de Velasco, variadas cepas incluidas algunas criollas como la Moscatel, Cinsault y País. El mismo lugar cuenta con una tienda de vinos que es orientada con un buen criterio de sommeliería para los menos atrevidos que no están acostumbrados a dejarse sorprender por vinos que pudieran parecer desconocidos.
“La Bodeguita” de Miguel Torres es una posibilidad para comer bien saboreando vinos de calidad que superan los criterios más estrictamente comerciales de la industria. Es un excelente lugar para entregarse a esa experiencia gastronómica sensitiva que va despertando la curiosidad por aprender, además de nutrirse bien y sabrosamente. Estas características hacen que este lugar congregue a viejos y nuevos bebedores de vino que reconocen el valor cultural de este producto tan universal que ha sido parte constitutiva de varias culturas y que debería ser parte de nuestra identidad.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra