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jueves, 09 de septiembre de 2010
Luis Corvalán Lepe en serio PDF Imprimir E-Mail
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MaloBueno 
escrito por Ismael Llona M.   
miércoles, 28 de julio de 2010
A su muerte se ha escrito fanfarria y chimuchina y se ha hecho de lo secundario lo principal. Hasta el Presidente Piñera, elegido por los que lo persiguieron, encarcelaron y torturaron, por aquellos que han proclamado que “no hay mejor comunista que el comunista muerto”, entregó el pésame a Teiller, que lo aceptó sin pestañear. 
Incluso algunos que fueron por años  sus camaradas discípulos y subalternos, y que después se dieron  vueltas y vueltas,  han  recurrido a la chismografía y el desprestigio. Piezas para ir a parar al basurero de la historia, como dijera  tantas veces Luis Corvalán, escribieron Fernando Villegas y  Rodríguez  Elizondo. Afortunadamente Roberto Ampuero, antiguo militante también de la jota de Corvalán y protegido por ello en Cuba y Alemania, se quedó callado.

Es verdad que a Luis Corvalán Lepe le dijeron Condorito y le dijeron Patitas Cortas. También Bigote Blanco. Es verdad.  Es verdad  también que desde su regreso clandestino a Chile, cuando estaba prohibido y perseguido por la dictadura, dejó de estar en la primera línea de la dirección comunista.

Pero es más verdad que el profesor primario Luis Corvalán Lepe, sin comprarse el cargo o dar golpes de estado, fue el primer comunista chileno durante décadas, presidió el partido comunista más grande de América y uno de los dos más grandes de Occidente y fue el principal constructor del Frente del Pueblo, del Frente de Acción Popular y de la Unidad Popular.
Por esos “porfiados hechos”, como le gustaba reiterar, es sin duda una de las figuras más importantes de la historia de Chile.

Los comunistas y quienes  éramos sus amigos políticos le decíamos don Lucho. No don Luis, don Lucho, porque era respetable y  al mismo tiempo humilde. No  tenía  esa autosuficiencia de Volodia,  que se creía – se lo había dicho Neruda- “el hombre más inteligente que he conocido”.  No tenía esa fría distancia de Orlando Millas. No era Neruda, no escribía  en grande como Neruda,  no tuvo –al parecer-  los amores que tuvo Neruda, no vivía como Neruda.

Ni Volodia ni Orlando ni Pablo fueron dones. Sólo don Lucho.

Fue un alto y sencillo dirigente en una época de brillantes personeros políticos que tuvieron que mirarlo para arriba o para el lado como lo miró siempre Salvador Allende. Nunca para abajo. 
 
 
Fue un hombre de clase.

Con esa u otra política siempre se identificó con los trabajadores e hizo esfuerzos para representarlos en la lucha social. Nunca dejó de estar con los pobres, los explotados, los marginados.

Eso, durante más de setenta años.

Si la mayoría de los políticos de hoy estuviera, como estuvo Corvalán, siempre con los obreros, los pobres, los explotados, los marginados, viviríamos en otra sociedad.

Fue visto, entonces, siempre, como el mayor enemigo público chileno  del imperialismo –que existía y existe- , de la reacción norteamericana y de la reacción chilena.

No es casual que haya sido apresado por el gobierno de derecha de González Videla y por la dictadura  de derecha de Augusto Pinochet.

Si hubo presos importantes en Dawson, y los hubo, Luis Corvalán fue el más importante de todos. Radio Moscú llegó a pedir, en esos años, entre 1973 y 1977, “libertad para Luis Corvalán y los demás patriotas”.

La URSS llegó a acuerdos con EE.UU. y su peón Pinochet  y lo canjeó por un importante adversario interno ruso. Lo sacó de Dawson y lo llevó a Berlín. Luego a Moscú. Al “disidente” ruso no lo enviaron a Santiago sino a Washington.

Desde siempre Allende coincidió con Corvalán.

Desde el Frente Popular hasta su muerte.

Estuvieron juntos el 38, el 52, el 58, el 64, el 70.

Ambos apostaron a la vía pacífica para avanzar hacia el socialismo. Y la impusieron en la izquierda.  Corvalán parecía menos complejo ideológicamente que Allende y más cercano incluso a las posiciones del PCUS pero ambos eran marxistas leninistas profundamente influidos por la legalidad democrática que los sectores subalternos de la sociedad chilena arrancaron en décadas a quienes ejercían el poder en nuestro sistema capitalista.

 Ambos, además, lucharon en el período de la Unidad Popular por ampliar la alianza hacia la democracia  cristiana y combatir el ultraizquierdismo.

Ambos veían el ultraizquierdismo no sólo en el Mir sino en las corrientes más izquierdistas del proceso revolucionario chileno.

El documento “Ultra izquierdismo, caballo de Troya del imperialismo” fue escrito, después del golpe de Estado, en el exilio, cuando Corvalán era Secretario General del Partido Comunista. Ese libro  es primo hermano del de Lenin: “Ultraizquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”.

Boris Ponomariov, miembro del Buró del Partido Comunista de la URSS,  entregó a Gazmuri, en diciembre  de 1972, en Moscú, recomendándolo, el famoso libro de Lenin.   Diez meses después fue el golpe.

“No hay que mear contra el viento” les señalaba  a los que proclamaban “avanzar sin transar” y “contra  viento y marea”.

“No hay que poner la carreta delante de los bueyes” señalaba criticando a quienes buscaban acelerar el proceso revolucionario sin tener fuerzas suficientes, como se probó, para hacerlo.

Resumía  en una frase entendible y popular toda la línea política que los intelectuales trataban de explicar en páginas y páginas.

Estaba preso en Dawson cuando se le  informó de la muerte, por la tortura, de su hijo, asesinado por serlo. Era una hora de descanso. Jugaba a las cartas con otros relegados y tomaba su tecito. Se tragó el dolor y a nadie quiso contagiarlo con su tragedia.

Hizo creer que representaba al proletariado y poseía la ciencia, la verdad científica en el terreno de lo social. Creía en dogmas como en dogmas creen sus críticos.

Planteó en los años cincuenta y sesenta la necesidad de construir un Frente de liberación nacional y no sólo un Frente de trabajadores. Anticipaba la idea posterior de un gran Frente Antifascista, necesario desde los setenta en adelante.

Ateos han dicho  han dicho a su muerte que ahora que “ha muerto el paraíso comunista” (en el que creyeron los que lo dicen)  Dios (en el que no creen) podría recibirlo en el suyo.

Está claro que “el paraíso comunista” no llegó a existir. Tampoco “el paraíso cristiano” ni menos “el paraíso capitalista”. El “paraíso capitalista”, en cinco siglos, no en cincuenta años,  ha hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, más desigual a la especie humana.

 Habría que decir que ojalá Dios los reciba a todos en el suyo.

La verdad es que Luis Corvalán, en tantos años de combate político, tuvo un rol de dirección decisivo en el mejoramiento de las condiciones de vida del país y los trabajadores, empleados, obreros, campesinos. Con él fueron menos los pobres.

Chile fue más Chile con la nacionalización del cobre. Chile se democratizó con su partido comunista, entre los cincuenta y los setenta. Fue impulsor del voto de las mujeres y de los analfabetos. Fue impulsor de las leyes sociales que mejoraron en algo la vida de los trabajadores. Sus “discípulos” llevaron adelante la reforma agraria y la sindicalización campesina.

Don Lucho, salúdeme a Allende, a Rodrigo Ambrosio, a Carlos Lorca, a Víctor Jara. Y  a su hijo. Usted fue el último en partir.
Comentarios
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libertad joan  - A quien le sirven las palabras....   |200.86.196.xxx |2010-07-28 19:42:39
si ya has muerto. Don Lucho Corvalán, más conocido entre los de aquella época
que le hilo negro, su nombre traspasado de generación ,en generación, mi padre
lo mecionaba a menudo, crecimos algunas con ese nombre a cuesta, junto al
nombre de Salvador ALLENDE.He leído casi todos las despedidas a Don LUCHO,todas
me han llenado de emoción, esta es una de las últimas palabras que leo con
respecgto a él. Señor Llona, me parecen emocionantes sus palabras,llenan otra
página de la historia de los pueblos que un día inventaron un proyecto
revolucionario, sin derramamiento de sangre, eso me consta. Un saludo a todos
los comunistas de corazón, porque estoy segura que cada uno de ellos siente en
su corazón la partida de quien fuera uno de los más grande y sencillo líder de
carne y hueso, no un arribista que se pasean en Mercedes, viajan al extranjero
igual que cualquier ciudadano con dinero, esos comunistas, poco les debe
importar la muerte de un líder como este. Una mujer trabajadora..
que aún
siente la muerte de sus líderes.
G.A.G.G.  - Honesto y Educativo articulo de una vida ejemplar   |207.161.65.xxx |2010-07-28 20:27:45
Un hermoso escrito de un hombre que cumplio sus suenos, luchando por los mas
necesitados, sin recibir prebendas a lo contrario gano el odio feroz del enemigo
de clase,no consiguieron opacar su obra como Comunista, en estos tiempos es
dificil encontrar hombres de la estatura del Camarada L. Corvalan Lepe, solo los
que hacen apologia anticomunista se detienen a insultarlo y denigrarlo una vez
muerto, sin embargo su ejemplo vive entre los revolucionarios de Chile y America
Morena, el Camarada fue un sencillo humano entre su pueblo, siempre lo vimos muy
chileno con su manta y como hombre politico, publico y social sus errores no son
comparables con sus aciertos y grandeza, con su honra de vivir entre los suyos
nos deja un sendero a seguir como un Comunista ejemplar. Atte. Gustavo- Canada.
luis   |83.248.253.xxx |2010-07-29 07:25:00
Todo muy bonito y emocionante,pero lo de construir la "Sociedad
Comunista"cuando????
Mientras tanto el pueblo los pobres siguen pagando las
habas que se comio el burro.La cúpula comunista,y desde hace tiempo,se sigue
acomodando y disfrutando los "veneficios"para algunos,que brinda la
sociedad capitaslista.
Do Luis murio,pero seguimos con la derrota encima,las y
los trabajadores chilenos,los desposeido todavía no pueden levantar
cabeza,despues de la derrota político-militar sufrida el 11 de septiembre del
73.Los verdaderos homenajes y recuerdo se van a poder realizar el dia que se
tome el poder total y se construya la sociedad socialista.Y tengan por seguro
que eso no se va a lograr por intermedio de los votos....
pablo  - todo muy bonito pero.....   |109.128.116.xxx |2010-07-29 14:24:13
todo está muy bonito, nadie puede negar el aporte de corvalán al pensamiento de
la izquierda, a la clase obrera, al pueblo a los oprimidos, pero un dirigente de
altura y visionario debería haber dicho "algo" cuando los tanques
sovieticos entraron en Praga, o en Afganistan o a los que pesaban diferente eran
enviados a los confines mas helados de la URSS.

Corvalán puede haber tenido
logros fundamentales para su partido pero los comunistas no son los dueños de la
verdad de la clase obrera, ellos son una parte del pensamiento liberador de los
trabajadores.

no debemos dejar de rendir homenajes a corvalán... pero las cosas
en su lugar
Carlos  - Don Lucho   |190.21.40.xxx |2010-08-01 09:05:40
Hasta pronto Don Lucho y mil gracias por todo.
Un abrazo grande...
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