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Historias de las tierras del arroz, del trigo y del maíz.: prosa sencilla |
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escrito por Loreto Soler
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lunes, 26 de julio de 2010 |
En el mes de julio, la editorial Cuarto Propio presentó una trilogía de historias de la escritora chilena Adriana Silva Soto que llevan por título Historias de las tierras del arroz; de las tierras del maíz y de las tierras del trigo, haciendo alusión a los continentes donde se cultivan esos cereales. |
En cada libro, que son pequeños, de pocas páginas uno se encuentra con historias muy bien redactadas y donde Adriana Rivera logra una limpieza de estilo que se debe en lo fundamental, a la sencillez, en entregar al lector todo lo que siente sin recato y a la limpieza en la palabra. Son historias bien contadas, nacidas de un diálogo entre la autora y diversas situaciones históricas, sociales o historias escuchadas de otras personas especialmente a partir de la pregunta que Adriana se hace frente a una situación , qué historia me está contando y lo principal, ella escucha la historia que le narra la imaginación y la traspasa a los lectores.
Adriana, escribe reflejando lo que es ella como persona: cuentos sencillos, acogedores, simples pero justamente esa sencillez, en que no pretenden ser más que cuentos sencillos, es lo que gusta al lector. Son cuentos para ser leídos por toda clase de lectores: adultos, niños, jóvenes. Para Adriana, la realidad es una especie de laberinto, donde es necesario escarbar para encontrar la historia y la belleza.
Pero no hay que confundir sencillez con simpleza. Los cuentos de Adriana, son fruto de investigación histórica, análisis y estudio para entregar cuentos que contengan una parte de verdad histórica y otra de fantasía, en la medida adecuada para encantar al lector. La lectura de estos cuentos, me hizo recordar la sencillez, la transparencia de los versos sencillos de José Martí, que por su sencillez, sinceridad han interpretado a quienes los hayan leído.
Son cuentos que tienen muy bien resueltos su estructura y aunque son cuentos cortos, dan el tiempo necesario al lector para entrar en la trama y llegar al final sin quedarse con la sensación de que falto algo o por el contrario, había una sobrecarga inútil de detalles que no aportaron nada a la resolución de la trama.
Estos libros entretienen y enseñan. Nada mal para historias inventadas.
Loreto Soler
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